Gastronomía: “Reconvertirse es necesario”

La pandemia por COVID-19 llegó al país hace poco más de un año, y trajo consigo nuevas reglas de juego para todos. Por el lado de la “gente de a pie” se trató de salir siempre de su casa con las llaves, la billetera o cartera y el celular, pero sumándole un barbijo; y todo esto si es que tienen permitida la libre circulación. Ahora, por el lado de los comerciantes se trató de una serie de cambios mucho más profundos y complejos. La clave de todo esto, es la adaptación.

¿Nueva normalidad o nuevas normalidades?

El paisaje de la ciudad de Posadas está en constante evolución hace muchos años, locales de distinta índole y con propuestas diversas han abierto, cerrado y vuelto a abrir muchas veces en la misma dirección. Con el arribo de la pandemia –y las condiciones que impuso sobre nuestra población- sumado a la ya latente crisis económica del país, juntas se conjugaron en una gran tormenta perfecta.

Estas nuevas reglas de juego ejercieron una influencia que obligó a modificar desde los hábitos de consumo y su logística asociada, pasando por servicios públicos hasta llegar inclusive a las relaciones interpersonales de toda la población. Teniendo en cuenta este panorama y habiendo cumplido más de un año bajo esta “nueva normalidad”, el medio se puso en contacto con un referente del rubro gastronómico y hotelero para hablar sobre el escenario actual.

 

 

Adecuarse para sobrevivir

La lista total de locales gastronómicos que se han visto obligados a cerrar a causa de la pandemia es muy extensa, pero podemos nombrar dos casos testigo: Dynamo Bar, que se encontraba en Avenida Uruguay casi Ambrosetti y era uno de los lugares más populares en la noche posadeña, se vio obligado a cerrar en enero de este año tras varios meses de mala recaudación.

Aybar Entretenimientos era otro bar-pool pero ubicado en el microcentro, por calle San Martín entre San Lorenzo y Ayacucho. Era un bar muy frecuentado como antesala a un boliche para “la previa”, pero lamentablemente y tras 20 años de actividad, una vez restringida su principal fuente de clientes no tuvo más opción que cerrar en octubre del año pasado.

Siguiendo esta línea, otro rubro gravemente afectado fue precisamente el de los locales bailables nocturnos que se vieron forzados a cerrar o bien, cambiar su modelo de negocios y transformarse en bares o pubs. En su gran mayoría todos contaban con barra de tragos y bebidas, por lo tanto la solución fue la disposición de mesas en el espacio bailable para garantizar el distanciamiento social requerido.

Dos claros ejemplos de este proceso son Vladimir, Centenario casi Corrientes, y el complejo bailable Metrópolis, esquina Cabred y Estado de Israel. Ambos apostaron a la misma estrategia ampliando su oferta de bebidas pero sumándole comida. 

Como podemos empezar a intuir, la clave de todo esto es la adaptación. En busca de respuestas un periodista del medio dialogó con Santiago, empleado de Vinicius Bar, un histórico lugar ubicado a metros de la Facultad de Químicas de la UNaM.

Al ser consultado por cómo afectó la pandemia al negocio, el joven señaló que “…primero afectó fuertemente en las ventas, bajaron porque no había gente transitando en la calle”. Además comentó que el bar estuvo un tiempo cerrado por la pandemia y por el vencimiento de una documentación obligatoria durante el período de aislamiento. “Al complicarse el mantenimiento del local llegó un momento en que estuvimos al borde de cerrar” reconoció Santiago.

Pasado el traspié, actualmente el negocio se encuentra en alza. Vinicius bar logró adaptarse a los protocolos dispuestos por la Municipalidad: el uso de guantes y barbijos, acomodar las mesas garantizando distancia social, y transmitir todo el cumplimiento del protocolo a sus clientes.

También lograron adecuarse a las formas de pago y envío que cuentan ahora con más demanda. Disponen de tarjetas de crédito, débito y Mercado Pago como medios de pago, aparte de utilizar PedidosYa como servicio de delivery.

La modernización es la única opción

Otro caso de adaptación exitosa es el de Locos x la Pizza, cuyos dueños se vieron forzados, al menos, a una modernización parcial. En diálogo con el medio y consultado al respecto, sus dueños no tardaron en reconocer: “…la pandemia nos afectó entre un 25% y 30% a la venta, porque sólo los primeros dos meses sufrimos el tema de la pandemia”. Afortunadamente esta tendencia no se mantuvo, pero tampoco llegó a revertirse completamente.

Su principal modelo de venta era por teléfono fijo –contaban con cuatro líneas, atendiendo llamados constantes- o gente que se acercaba al local a realizar un pedido y esperarlo. Luego de imponerse las primeras restricciones de circulación el único modelo viable fue el delivery, por lo que se vieron obligados a incorporar los pedidos por WhatsApp: “…estábamos muy anticuados. […] la gente al transitar y ver ofertas en la vidriera automáticamente ingresaba y no necesitábamos vender por WhatsApp…”.

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Sin embargo, esta modernización tiene un límite, al ser consultado sobre la utilización de apps en cuanto al delivery o la posibilidad de abonar con Mercado Pago la respuesta fue terminante: “No, ninguno de los dos. Ni Mercado Pago ni aplicaciones.”. Esto no es decir que no cuenten con opción de delivery, utilizan un servicio de motomandados ajeno al local.

A esta altura ya debería ser una obviedad señalar que estamos viviendo tiempos de cambios profundos, que sin lugar a dudas tendrán un impacto irreversible en distintos aspectos de nuestra cotidianeidad. Aun así, y aunque a muchos les pueda sonar contradictorio, todo parecería indicar que la única constante termina siendo el cambio.


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