Necesidades básicas y vida universitaria, ¿cómo las cubren los estudiantes?

Las necesidades básicas contemplan salud, transporte, comida y alojamiento: las cuáles son satisfechas en mayor o menor medida según cada estudiante. A través de una encuesta realizada a estudiantes universitarios en Posadas sabemos cómo es su Vida Universitaria en torno a estos temas.

Es lógico e imprescindible que para el buen desempeño, es necesario que los estudiantes estén saludables. Además, deben contar con buena alimentación y en los momentos del día necesarios. No obstante, no deben ser olvidados el transporte y el alojamiento, los cuales cierran el círculo de necesidades básicas a ser cubiertas para que los y las estudiantes puedan desempeñar en condiciones óptimas su hazaña facultativa.

Se sabe que no tener obra social es, en síntesis, pagar más cuando vamos al médico por alguna urgencia. En comparación con los que sí tienen, quienes pagan un arancel más modesto por las consultas, ir a un consultorio oftalmológico porque estudiar se volvió un terremoto borroso es una misión de alto riesgo económico. Y, si bien alrededor del 79% de los estudiantes universitarios cubren sus necesidades básicas dependiendo de su familia o al menos con algo de ayuda, en base a la encuesta realizada se supo que casi 1 de cada 5 estudiantes no tiene Obra Social.

Por otro lado, según algunos estudiantes que trabajan para solventar sus necesidades básicas (más los que trabajan y al mismo tiempo reciben ayuda de sus padres), trabajar no resulta el camino óptimo que combine buen desempeño académico y ganancias. Resaltan que trabajar tiene sus pros y también sus contras: el problema de los horarios es el más recurrente. Alrededor de la mitad de los estudiantes -en Posadas- que trabajan, reconocen que trabajar afecta a su vida universitaria. Y todos insisten en el tiempo, ya sea porque tienen menos franja horaria para estudiar, o por los horarios de cursadas. Y existen diferencias entre Universidades Públicas y Privadas con respecto al tema.

Resaltando entre estas cuestiones, conseguir dónde vivir representa una misión difícil: a la hora de estudiar, el alojamiento es un problema.  Y aunque los albergues estudiantiles son la primera opción en que se piensa, sólo del 1% al 3% de estudiantes vive en albergues -según la encuesta que realizamos-.

A la hora de buscar un lugar para vivir, los estudiantes que vienen del interior atraviesan toda una odisea que les demanda esfuerzo físico y mental. Tomar la decisión correcta no es empresa para apurados. A veces una semana entera es necesaria para encontrar ese lugar que reúna las tres “b”: bueno, bonito y barato.

Y si bien todo apunta a los estudiantes que no son de Posadas (con justa razón), algunos de los que sí viven en la capital también encuentran despropósitos en su comodidad. alrededor del 20% de estudiantes posadeños que viven con su familia dijeron que les resulta una desventaja. Algunos argumentos que justifican esta posición varían desde la “desconcentración” hasta la “falta de independencia” o la falta de “privacidad para estudiar”, ligado al estudio. Mientras que otros/as insisten en las distancias y las complicaciones que surgen a la hora de cazar el transporte público: unas veces no llega hasta su barrio, otras veces los horarios les juegan en contra.

Pero si hablamos de alimentación, la mayoría de estudiantes “capitalinos” tienen menos obstáculos. Mientras que estos comen con su familia o asisten al comedor de su facultad (si tiene), los estudiantes del interior intercambian “familia” por “compra”. Y en la lista de los gastos, entre fotocopias, apuntes y libros, aparece siempre la comida como el gran flujo de ida del dinero.

Gabriela Ramirez

Marcos Hillebrand


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